domingo, 6 de junio de 2010

Dar para recibir no es dar, es comerciar...

Toda donación es un acto de solidaridad. La solidaridad es la ayuda mutua que debe existir entre las personas, no porque se les conozca o sean nuestros amigos, sino simplemente porque todos tenemos el deber de ayudar al prójimo y el derecho a recibir la ayuda de nuestros semejantes. Pensamos en la solidaridad como una actitud que debemos asumir en emergencias y desastres, sin embargo, la solidaridad es una característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y a la cooperación con ellos.

La solidaridad es un valor de gran trascendencia para el género humano, pues gracias a ella no sólo ha alcanzado los más altos grados de civilización y desarrollo tecnológico a lo largo de su historia, sino que ha logrado sobrevivir y salir adelante después de los más terribles desastres. Es, de alguna forma, uno de nuestros principales motores.

Es tan grande el poder de la solidaridad, que cuando la ponemos en práctica nos hacemos inmensamente fuertes, y podemos asumir sin temor alguno los más grandes desafíos al tiempo que resistimos con firmeza los golpes de la adversidad.

La solidaridad, cuando persigue una causa noble y justa (porque los hombres también pueden unirse para hacer daño) es capar de cambiar el mundo, hacerlo mejor, más habitable y más digno.



ECOS DEL ROCÍO
"Tengamos un detalle con la Humanidad"
1995

Esto sí te afecta...

La enfermedad tiene un manifiesto poder igualatorio: afecta a todos por igual; ricos, pobres, famosos, anónimos, exitosos, fracasados, cultos, incultos,... sean cuales sean sus condiciones, todos los seres humanos están expuestos a sufrir los mismos males, con los mismos efectos sobre su vida. Por ello, TODOS podríamos, en algún momento de nuestra  vida, necesitar un transplante de órganos.

Pero es difícil comprender éste hecho cuando uno se encuentra sano y pletórico de vida. Hay quien sólo es capaz de asumirlo cuando un médico, severamente, le da la peor noticia de su vida. Únicamente entonces se produce ese "click" en la conciencia, que da lugar a un cambio radical de mentalidad.


TESTIMONIO DE RAFAEL ÁLVAREZ,
Transplantado de hígado en el hospital Virgen del Rocío.
REVISTA LA VOZ DEL COFRADE, Ed. XII
2008

¿Impedimentos religiosos?

Actualmente, la práctica totalidad de las religiones del planeta reconocen que la donación y los trasplantes no contravienen el espíritu de sus reglas y mandamientos. En la caso de la confesión católica, incluso, existe un documento firmado por el difunto Papa Juan Pablo II que los define como "un grandioso paso adelante de la ciencia al servicio del hombre".

En contra de lo que pueda pensarse, los Testigos de Jehová (que se oponen radicalmente a donar sangre) no están en contra de la donación de órganos. Sin embargo no la fomentan especialmente, puesto que la ven con cierto recelo. Además, requieren que la sangre de los órganos y tejidos a transplantar sea drenada completamente.


COSTALEROS DE LA HERMANDAD DE LA ESTRELLA (Sevilla),
portando sus tarjetas de donantes de órganos.
Un gesto solidario que se viene repitiendo año tras año en muchas hermandades 
y cofradías de toda Andalucía.

La muerte no es el final...