domingo, 6 de junio de 2010

Dar para recibir no es dar, es comerciar...

Toda donación es un acto de solidaridad. La solidaridad es la ayuda mutua que debe existir entre las personas, no porque se les conozca o sean nuestros amigos, sino simplemente porque todos tenemos el deber de ayudar al prójimo y el derecho a recibir la ayuda de nuestros semejantes. Pensamos en la solidaridad como una actitud que debemos asumir en emergencias y desastres, sin embargo, la solidaridad es una característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y a la cooperación con ellos.

La solidaridad es un valor de gran trascendencia para el género humano, pues gracias a ella no sólo ha alcanzado los más altos grados de civilización y desarrollo tecnológico a lo largo de su historia, sino que ha logrado sobrevivir y salir adelante después de los más terribles desastres. Es, de alguna forma, uno de nuestros principales motores.

Es tan grande el poder de la solidaridad, que cuando la ponemos en práctica nos hacemos inmensamente fuertes, y podemos asumir sin temor alguno los más grandes desafíos al tiempo que resistimos con firmeza los golpes de la adversidad.

La solidaridad, cuando persigue una causa noble y justa (porque los hombres también pueden unirse para hacer daño) es capar de cambiar el mundo, hacerlo mejor, más habitable y más digno.



ECOS DEL ROCÍO
"Tengamos un detalle con la Humanidad"
1995

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